Entrevista a un veterano de la 2ª Guerra Mundial

Entrevista a Christo, veterano de la 2ª Guerra Mundial.
Realizada el 24 de marzo de 2005 por Stella. Traducción al español realizada por Stella.
Artículo realizado por José Luis Ferrero Mondéjar. Todos los nombrados me dieron permiso para publicar sus nombres y lo relatado, si bien Stella me pidió que no publicase el nombre completo de su abuelo y familia para asegurarnos de que nadie fuese a importunarlo.

Introducción.

Hacía ya tiempo que Stella, mi esposa, me había comentado que su abuelo, Christo, había participado como soldado en la Segunda Guerra Mundial. Huelga decir que, con mi interés por todo lo concerniente a esta guerra, de inmediato nació en mí la idea de realizarle una entrevista. Sin embargo habían dos problemas para poder hacerla: nosotros vivimos en España y su abuelo en Bulgaria pero, aún peor, el abuelo siempre se había negado a hablar de la guerra.
Dados los problemas de tiempo y dinero habituales en una familia normal y corriente, lo de ir a Bulgaria era algo complicado, especialmente fuera de época vacacional. El pasado verano estaba ardiendo en deseos de ir, pero la compra de la vivienda y su reforma consumió nuestros ahorros y nos quedamos en España. Sin embargo, Stella, que llevaba años sin ir a su país, y con la excusa de que debía renovar el pasaporte, quiso aprovechar la Pascua para hacer una visita a su familia. Debo reconocer que lo primero que le dije cuando se interesó por mi opinión de que viajara a Bulgaria fue “Vale, pero debes traerme algo del abuelo, una entrevista, un recuerdo que tenga, lo que sea”. Con esto el primer escollo estaba salvado.
“Pero mi abuelo no quiere hablar de la guerra”, me recordaba ella, “Siempre ha rehúsado diciendo que es una cosa mala y de ahí no ha pasado”. Esto, sin duda, era un problema mayor. A la hora de elegir los regalos para la familía, el regalo del abuelo recayó en mí por cuenta y riesgo, pues deseaba, literalmente, hacerle la pelota para que soltara la lengua. Sabiendo que su abuelo ha sido un hombre de aventuras, cazador y que siempre ha preparado la carne de los animales que él mismo ha matado, transformándolos en filetes y salchichas , pensé que un buen cuchillo de caza le agradaría. Con esto en la cabeza le compré un hermoso cuchillo cuyo mango era de asta de ciervo. A mi mujer no le gustó mucho la idea. Christo, con sus 83 años, no estaba muy lúcido y no era conveniente que se encaprichara en llevar un cuchillo con el que se podía hacer daño. Entonces convenimos en que le regalaríamos el cuchillo, pero que su abuela, Stefana, se encargaría de guardarlo. A partir de aquí me enteré de alguna cosa más del abuelo que no quedaron registradas en la entrevista. Por ejemplo, al finalizar la guerra y regresar a Bulgaria, conoció a Stefana y se casó con ella. Christo se había traído una pistola de la guerra, elaborada con sus manos, y de la que estaba muy orgulloso. Pero el carácter de Christo, propenso a la irritación en aquel tiempo, quizás debido a la guerra, hizo que Stefana creyese conveniente librarse del artefacto. Con paciencia, le convenció para que se dehiciese de ella.