La rendición italiana

LA RENDICIÓN ITALIANA. EL PUNTO DE VISTA ALEMÁN.

Aclaración: Entresaco de las memorias de Rommel, mezcla de su diario, de sus escritos sobre batallas y campañas, cartas personales a su familia y anotaciones de su hijo Manfred y del general Bayerlein, que era amigo y cooperador suyo, y de Liddell Hart, que es el autor en sí del libro editado en 1954 por Luis de Caralt, Barcelona:

Manfred: La noche del 9 de Julio las fuerzas de desembarco aliadas atacaron Sicilia. Aun cuando los italianos disponían de 300.000 hombres y 1.500 cañones, no ofrecieron resistencia alguna y, desde el principio, todo el peso de la defensa recayó sobre dos (más tarde cuatro) divisiones alemanas. Al propio tiempo volvió a suscitarse etre el Ejército y la Luftwaffe la antigua rivalidad por el predominio en el mando.

 

 

Nota de Liddell Hart: Los primeros desembarcos tuvieron lugar a primeras horas del día 10, sobre una amplia franja de la costa sudeste. (…) Las defensas italianas se derrumbaron inmediatamente y todo el peso recayó entonces sobre dos divisiones alemanas que se hallaban en reserva y que se retiraron librando duros y heroicos combates en dirección del estrecho de Messina. Con la ayuda de dos divisiones llegadas apresuradamente lograron retrasar la ocupación aliada hasta el 17-8, pero el éxito del desembarco y la amenaza que se cernía sobre Italia acentuaron el deseo de paz de los italianos y produjeron la caída del Duce.

Diario de Rommel: 18-7-43: A mediodía visité al Führer. Se hallaba presente el M. von Kluge. Los rusos atacan todo el frente. Contenidos, por el momento. No existe posibilidad de sacar divisiones. Oí decir que se le ha aconsejado al Führer no darme mando en Italia, por ser poco amigo de los italianos. Imagino a la Luftwaffe detrás de todo ello. Mi viaje a Italia queda, pues, aplazado. El Führer se entrevistará probablemente con el Duce.

Manfred: (…) Poco antes se había encontrado en el cuerpo de un correo inglés un documento indicador de que se planeaba una invasión en Grecia. Hitler decidió nombrar a mi padre para la jefatura del sector sudeste, con mando sobre todas las fuerzas alemanas e italianas en el mismo. Sin embargo, a las 24hs se había efectuado un cambio en la situación que motivó la urgente llamada de mi padre (…).

Nota de Liddell Hart: Se trataba de un fraude inglés, encaminado a distraer la atención alemana de las inminentes operaciones contra Sicilia. Aclararse aquí que una quincena después de dicha invasión, Rommel fuera enviado a los Balcanes, es significativo para indicar que la estratagema inglesa continuaba ejerciendo su influencia en el ánimo de Hitler. Las operaciones en Sicilia fueron interpretadas como una maniobra divergente de gran envergadura, para permitir el desembarco en Grecia y un avance a gran escala por los Balcanes. La historia de tan ingenioso plan ha quedado revelada por el Hon. Ewen Montagu, responsable de su concepción y ejecución (…).

Diario de Rommel: 25-7-43: Salido de Wiener Neustadt a las 8h de la mañana, por vía aérea. Llegado a Salónica a las 11hs. Terrible calor.
A las 17hs conferencia con el Coronel General Loehr. Describió la situación relacionándola con el abastecimiento. Creo que habrá de trabajarse mucho antes de convertir a Grecia en una fortaleza. Mañana, y antes de tomar el mando, realizaré un vuelo para conocer bien el país. Tampoco el General Gause considera esto fácil.
21h30: Telefoneó el General Warlimont anunciando que el XI Ejército italiano se situará bajo nuestro mando. Quiero dirigir a las divisiones alemanas, interpolando un Cuartel General alemán de Cuerpo de Ejército, en vez de dejar que se sitúen bajo jefatura italiana, como fue sugerido en el Cuartel General del Führer.
23h15: Una llamada del OKW lo ha transtornado todo. El Duce ha sido detenido. Me llaman al puesto de mando del Führer. La situación es confusa en Italia.

Manfred: Como puede verse en las anteriores anotaciones, el golpe de estado italiano constituyó una verdadera sorpresa para Hitler. En su Cuartel General reinaba una asombrosa excitación. Todo era todavía contradictorio y confuso y se esperaban ansiosamente noticias. Mi padre recibió orden de concentrar tropas en los Alpes y preparar una posible entrada en Italia. (…)

Diario de Rommel: 26-7-43: A las doce he llegado a Rastenburg. Directamente al Wolfschanze. Conferencia con el Führer. Todos los dirigentes de los Servicios estatales y del Partido se encontraban presentes (incluyendo al Gran Almirante Doenitz, al Ministro de Asuntos Exteriores von Ribbentrop, al Reichsführer SS Himmler, al Reichsminister doctor Goebbels, etc). El M. von Kluge informaría sobre la situación en el Este. La ruptura hacia Orel no está aún decidida. Entretanto, los americanos han ocupado la mitad occidental de Sicilia y siguen profundizando.
Situación en Italia muy obscura. Nada se sabe aún de las circunstancias que han motivado la caída de Mussolini. El Mariscal Badoglio se ha erigido en Jefe del Gobierno, bajo las órdenes del Rey. A pesar de la proclama de este y de Badoglio, debemos esperar que Italia se aparte de la guerra, o que, cuando menos, los ingleses emprendan desembarcos en el norte del país.
Comí con el Führer, después de haber celebrado la conferencia. Se espera al Ministro italiano Farinaci, que se las ha compuesto para escapar.
En Roma se ha llegado a los actos de violencia contra miembros y propiedades fascistas. Farinaci nos informa que debemos esperar proposiciones de armisticios italianas para dentro de una semana o diez días. Los ingleses desembarcarían entonces en Génova o Leghorn. Sigue el contacto con nuestras tropas.
Espero ser mandado pronto a Italia.
Por la tarde hablé con Guderian.

Nota de Liddell Hart: La frase anterior merece un interés especial. Demuestra que los Altos Mandos alemán e italiano compartían el parecer de Kesserling acerca de que las fuerzas aliadas explotarían su superioridad naval desembarcando lo más arriba posible de la península italiana, antes que en el sur…, como así ocurrió. Además, durante los laboriosos meses empleados en ir ascendiendo, el mando alemán prosiguió convencido de un inminente desembarco por la zona septentrional, más allá de las líneas defensivas. Pero no se tenía en cuenta las limitaciones aliadas en material de desembarco y su cautela respecto a emprender una arriesgada operación tan lejos de las bases aéreas.